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S20 — El mercado no esperó a Ormuz y lo que eso dice sobre el ciclo actual

La semana 20 terminó con una pregunta abierta sobre la mesa. El MOU de Ormuz, el acuerdo de 14 puntos entre EE. UU. e Irán que podía redefinir el régimen de mercado, estaba pendiente de firma. La bifurcación era clara: si se confirmaba, la liquidez institucional que llevaba semanas esperando se desplegaría y el mercado entraría en modo risk-on. Si fallaba, el petróleo regresaría a $116 y la narrativa de estanflación energética volvería con fuerza.
Ninguna de las dos pasó. El MOU no se firmó. El petróleo no volvió a $116. Y el S&P 500 alcanzó máximos históricos de todas formas.
La lección es clara: el mercado no espera. Y cuando el consenso está mirando hacia un lado, el movimiento real suele venir del otro.
Antes de entrar en materia: esto no es una recomendación de inversión. Es mi lectura personal del mercado, con mi propio dinero en juego.

El movimiento que nadie vigilaba

El sector tecnológico y la inteligencia artificial figuraban en la lista de narrativas bajo presión. La lógica era sencilla: con el precio del petróleo por encima de $100, los cuellos de botella energéticos en los centros de datos no hacían más que empeorar, y el sector llevaba semanas dando señales de debilidad.
Esta semana, esa narrativa protagonizó la mayor reversión de la temporada. El índice SOX (Philadelphia Semiconductor Index) cierra la semana con un +65% en lo que va de año. El S&P 500 encadena seis semanas consecutivas al alza y establece un nuevo máximo histórico. La estructura del rally está concentrada en las grandes tecnológicas, y ahí hay que mirar más allá: que la liquidez esté tan concentrada indica que la amplitud del mercado (cuántos valores participan de la subida) es débil en términos históricos. Y una amplitud débil es señal de un rally débil.
Por su lado, Bitcoin, como proxy de la liquidez que es, parece que ya ha iniciado su corrección. Como saben los que me siguen, tengo una posición corta en Bitcoin, así que, de confirmarse esta corrección, ni me sorprendería ni me cogería desprevenido. Veremos si el mercado tradicional la sigue o no.

El régimen se mantiene y eso ya es una noticia

El régimen sigue siendo Soft Landing, hasta que se demuestre lo contrario. Tenemos una economía que no muestra debilidad en EE. UU., pero una inflación que empieza a mostrarse persistente: un problema para la Fed. No puede bajar tipos sin arriesgarse a que se dispare la inflación, y no puede subirlos con una economía que aguanta como puede.
El riesgo de Ormuz todavía no ha desaparecido, así que seguimos pendientes de él, junto con los demás datos que saldrán esta semana y que seguirán perfilando el escenario. Con alta probabilidad, estamos en las últimas semanas de cambios serios que pueden definir el escenario con el que nos vayamos a las vacaciones de verano, un momento en el que el volumen de negociación suele bajar significativamente.

¿Qué significa esto para tu dinero?

Seguimos entre los mismos dos escenarios, pero a cada uno le añadimos matices más allá de Ormuz.

Escenario A — La economía de EE. UU. muestra fortaleza (probabilidad: 55%)

Si la confianza del consumidor, el PIB y las nuevas peticiones de desempleo muestran datos favorables, el escenario inflacionista gana fuerza: la economía sigue fortaleciéndose y las posibles bajadas de tipos se alejan. Es el escenario base y el que se está gestando semana tras semana. Podría ser el desencadenante de la corrección que se intuye entre bastidores, sobre todo si además seguimos sin acuerdo en Ormuz o este se ve cada vez menos probable.

Escenario B — La economía de EE. UU. empieza a enfriarse (probabilidad: 45%)

Si, por el contrario, la confianza del consumidor, el PIB o las nuevas peticiones de desempleo mostraran datos de debilidad reales, la Fed ganaría más margen de maniobra: podría esperarse una mejor contención de la inflación y la continuidad de la bajada de tipos. Si además se confirmara el acuerdo en Ormuz, el mercado lo interpretaría como positivo y eso añadiría gasolina al rally.

Qué vigilar esta semana

La semana que entra trae tres referencias macro que pueden seguir confirmando el escenario base o, por el contrario, anticipar el cambio de escenario. Las tres tienen algo en común: pueden cambiar la forma en que el mercado lee la resistencia de la economía real.
  • Confianza del Consumidor del Conference Board. Es el termómetro de la demanda interna. Con el S&P 500 en máximos históricos y seis semanas al alza, un consumidor que mantiene la euforia (y, por extensión, el consumo) mantendría la inflación alta y seguiría presionando a la Fed.
  • PIB del primer trimestre (dato preliminar). No será definitivo, pero orientará el debate sobre política monetaria durante semanas. Un dato de crecimiento sostenido seguiría confirmando la fortaleza de la economía y, por ende, el escenario inflacionista; por el contrario, un crecimiento desacelerado reduciría la presión y daría más margen a la Fed.
  • Peticiones iniciales de desempleo (Initial Claims). Son el dato común de todas las semanas y el más adelantado en materia de empleo: si siguen en los niveles actuales, confirman un empleo sólido; si, por el contrario, empezamos a ver desgaste, podrían anticipar el principio del cambio de escenario.
La lectura de conjunto es que debemos seguir analizando el escenario dato a dato. Por ahora seguimos en Soft Landing, pero no es seguro que se mantenga a medida que vayan saliendo los datos de esta semana.
El Soft Landing no es un destino. Se sigue negociando semana a semana.

Glosario rápido

  • Conference Board (Confianza del Consumidor): organización privada de EE. UU. que publica cada mes su índice de confianza del consumidor. Mide si la gente ve el futuro con optimismo y está dispuesta a gastar; cuando la confianza aguanta, el consumo (y la presión sobre los precios) también.
  • Estanflación: la peor combinación posible: una economía estancada, que no crece, con una inflación que sigue subiendo. Las herramientas que arreglan una parte suelen empeorar la otra.
  • Fed (Reserva Federal): el banco central de Estados Unidos. Decide los tipos de interés: los sube para enfriar la inflación y los baja para estimular la economía.
  • Initial Claims (peticiones iniciales de desempleo): número de personas que piden por primera vez el subsidio de desempleo en EE. UU. Al publicarse cada semana, es de los primeros datos en avisar si el mercado laboral empieza a agrietarse.
  • MOU (Memorandum of Understanding): memorando de entendimiento; un preacuerdo que fija las bases de un pacto antes de la firma definitiva. En este caso, el acuerdo de 14 puntos entre EE. UU. e Irán en torno a Ormuz.
  • PIB (Producto Interior Bruto): el valor de todo lo que produce la economía de un país. Es la medida estándar para saber si esa economía crece o se frena.
  • Régimen de mercado: el "clima" de fondo en el que se mueve el mercado durante meses (crecimiento, inflación persistente, recesión…). Importa porque cada régimen favorece a unos activos y castiga a otros.
  • Risk-on / Risk-off: los dos estados de ánimo del mercado. En risk-on, el dinero busca riesgo (acciones, cripto); en risk-off, se refugia en activos considerados más seguros, como bonos u oro.
  • S&P 500: índice que agrupa a las 500 mayores empresas cotizadas de EE. UU. Es la referencia habitual para saber "cómo va la bolsa americana".
  • Soft Landing (aterrizaje suave): escenario en el que la inflación se controla sin provocar una recesión. La economía se enfría lo justo, sin estrellarse.
  • SOX (Philadelphia Semiconductor Index): índice de la bolsa de Filadelfia que agrupa a los principales fabricantes de semiconductores, los chips que alimentan la inteligencia artificial. Es la referencia para medir la salud del sector.
Marc Maestra — Fundador y Gestor · Aurea Estrategias Financieras